jueves 2 de julio de 2009

Sorpresa


Una sorpresa se han llevado los de la cafetería en donde todos los días tomo el café. Todavía no lo saben pero he sido yo. Les planté hace dos meses semillas de capuchina en su desastre de tiestos, ahora está cubriéndolo todo y al menos mientras me tomo el café la visión es mucho más agradable, aparte de lo que me divierto viéndoles la cara cuando algún cliente les comenta ¡lo bonitas que tienen las flores! Los jardineros odian esa planta, es muy invasora, es lo que quería, que crezca sin problemas y cubra todo!

Y sí se informan hasta pueden aprovecharla:

• Infusión. Se añade a una taza de agua hirviendo una cucharada pequeña de la planta troceada; se pueden tomar 2 ó 3 tazas al día.
• Zumo fresco. Se recoge un puñado de hojas frescas, se lavan bien y se machacan en un mortero. Posteriormente se exprime al máximo el zumo, que se debe beber en ayunas -unos 100 g por toma- por lo menos durante 15 días.
• Infusión de uso externo. Para fricciones capilares, se prepara una infusión con 2 g de capuchina por cada 100 g de agua. En el mercado es posible encontrar un extracto de la planta en forma de champú, o simplemente el extracto fluido.


La capuchina florece durante la primavera y el verano, aunque en determinadas zonas puede comenzar a abrirse mucho antes. De la recolección interesa la planta entera. Además de sus virtudes medicinales, es una exquisita hierba comestible, muy apreciada en América del Sur. Se come toda la planta en ensalada, sola o mezclada con lechuga o escarola; también los frutos sin madurar, macerados en vinagre y sal, son un buen aperitivo. Y por último, las hojas se añaden a sopas, lo que las da un agradable sabor. La facilidad de cultivo permite disponer de esta planta durante todo el verano, siendo por ello una verdura muy apreciada en épocas donde escasean otras hierbas comestibles más comunes.

1 comentarios:

Inés dijo...

O lo que es l mismo: has perpetrado una invasión en toda regla en la cafetería diaria para mejorar tu global-vision. Bien hecho Su Elen. Me recuerda un poco a la hoja de calabaza pero en suave ¿no? Y está preciosa...